Soy Iris, geóloga y creadora de Naturaleza Orgánica.
Desde siempre me sentí profundamente conectada con la tierra y con sus procesos naturales. Estudiar geología me enseñó a observar el mundo con otra sensibilidad: a comprender sus transformaciones, sus ciclos y el delicado equilibrio que sostiene cada paisaje.
Aunque elegí una carrera vinculada con las rocas, los minerales y la historia de la Tierra, las plantas también ocuparon siempre un lugar especial en mi vida. Con el tiempo, mi interés por el cuidado natural y por los saberes tradicionales me llevó a conocer mejor sus diferentes usos y a descubrir el mundo de la cosmética artesanal.
Fue entonces cuando comprendí que la cosmética podía reunir muchas de las cosas que siempre me apasionaron: la ciencia, la naturaleza, la observación, la creatividad y el trabajo realizado con las propias manos. 🌿
En 2015 nació Naturaleza Orgánica, un emprendimiento artesanal creado en la Patagonia y llevado adelante personalmente por mí, con cercanía y espíritu familiar.
Comencé elaborando productos en pequeñas cantidades, aprendiendo de cada preparación y escuchando atentamente las experiencias de quienes se acercaban a conocerlos.
Con los años, esa escucha se convirtió en una parte fundamental de mi trabajo. Muchas de las fórmulas surgieron a partir de necesidades reales: personas que buscaban una opción más suave para su piel, una crema para zonas muy resecas, una rutina para piel sensible, productos para diferentes tipos de cabello o alternativas artesanales para el cuidado cotidiano.
Cada consulta me impulsó a investigar, probar combinaciones, revisar fórmulas y desarrollar una respuesta diferente.
Detrás de cada crema, jabón, champú o producto de Naturaleza Orgánica existe una búsqueda concreta.
No creo que todas las personas deban utilizar los mismos productos. Cada piel, cada cabello y cada rutina tienen características particulares. Por eso desarrollé distintas alternativas que permiten elegir de acuerdo con el momento, la zona del cuerpo y las necesidades personales.
Así fueron surgiendo cremas para la hidratación facial durante el día, fórmulas más nutritivas para la noche, opciones para piel grasa, seca o sensible, productos para zonas con mayor resequedad, champúes para diferentes tipos de cabello y kits que combinan pasos complementarios.
Muchos productos nacieron de una conversación, de una pregunta o de una dificultad que alguien compartió conmigo. Otros surgieron de observar los ingredientes disponibles, estudiar sus usos y pensar de qué manera podían integrarse dentro de una fórmula práctica y agradable.
Cada uno tiene su propia historia, su razón de ser y un propósito definido.
Preparo artesanalmente distintos oleatos, hidrolatos y extractos botánicos que incorporo a las fórmulas.
Cultivo diversas hierbas sin pesticidas ni fertilizantes químicos y también recolecto personalmente algunos ingredientes característicos de nuestra región.
La rosa mosqueta es uno de ellos. Cosecho sus frutos y elaboro mediante maceración el preparado oleoso que utilizo en distintos productos.
Participar directamente en estas etapas me permite conocer el origen de muchos ingredientes y acompañar el proceso desde la planta hasta la preparación terminada.
Cada elaboración requiere tiempo, paciencia y atención. Trabajo en pequeñas cantidades para cuidar las texturas, los aromas y la identidad artesanal de cada fórmula.
Mi formación como geóloga influye profundamente en la manera en que observo y trabajo: con curiosidad, respeto por los procesos naturales y atención a cada detalle.
La geología me enseñó que la naturaleza se transforma lentamente, que cada material tiene una historia y que los resultados dependen de múltiples condiciones. Esa misma mirada acompaña mi forma de elaborar cosmética.
Mi interés por las plantas me llevó a estudiar sus usos tradicionales, conocer diferentes métodos de preparación y continuar aprendiendo sobre las posibilidades que ofrecen dentro del cuidado personal.
Naturaleza Orgánica se convirtió así en el punto de encuentro entre esos mundos: ciencia, tierra, plantas, tradición, creatividad y elaboración artesanal.
No se trata solamente de utilizar ingredientes vegetales, sino de comprender cómo combinarlos, para qué tipo de producto pueden resultar apropiados y qué experiencia se busca ofrecer con cada fórmula.
Llevar adelante Naturaleza Orgánica me permite seguir aprendiendo, investigar nuevas combinaciones y transformar mis conocimientos e intereses en productos concretos.
Cada fórmula representa una oportunidad para crear, resolver una necesidad y mantenerme conectada con las cosas que verdaderamente disfruto.
Este proyecto reúne mi amor por la naturaleza, mi formación científica, mi interés por las plantas y el placer de trabajar artesanalmente.
También me permite sentir que lo aprendido a lo largo del camino puede convertirse en algo útil para otras personas.
Naturaleza Orgánica no nació solamente como una marca. Es el resultado de un recorrido personal y de una forma de entender el trabajo: con compromiso, curiosidad, paciencia y respeto por aquello que se crea.
Soy yo quien prepara los ingredientes, desarrolla y ajusta las fórmulas, elabora cada producto, envasa y etiqueta.
Trabajo en pequeños lotes porque deseo conservar el carácter artesanal que acompaña a Naturaleza Orgánica desde sus comienzos y mantener una relación cercana con quienes eligen sus productos.
Las preguntas, experiencias y sugerencias de clientes forman parte de este crecimiento. Muchas veces inspiran nuevas fórmulas o ayudan a mejorar productos que ya existen.
Esta cercanía también me permite explicar qué contiene cada preparación, cómo utilizarla y cuál fue la intención que dio origen a su fórmula.
Naturaleza Orgánica nació y fue creciendo entre diferentes paisajes de la Patagonia.
Durante una primera etapa viví en la costa patagónica, un entorno estrechamente vinculado con mis raíces como geóloga y con el conocimiento de materiales naturales característicos de la región, como la arcilla patagónica de la Formación Sarmiento.
Desde hace cinco años vivo y trabajo en Lago Puelo, Chubut, rodeada de montañas, bosques, ríos y plantas que cambian con cada estación.
Este nuevo paisaje también pasó a formar parte de la historia de Naturaleza Orgánica. Aquí continúo elaborando los productos, cultivando y recolectando distintos ingredientes y encontrando nuevas fuentes de inspiración para las fórmulas.
La Patagonia, desde la costa hasta la cordillera, atraviesa la identidad del emprendimiento y me recuerda diariamente la importancia de valorar los recursos, respetar los procesos y observar los tiempos de la naturaleza.
Desde Lago Puelo envío los productos a distintos lugares del país, llevando con cada elaboración una parte de este recorrido, de mi trabajo y del paisaje que me inspira.
Creo en una cosmética artesanal, cercana y consciente.
Creo en el valor de conocer los ingredientes, respetar cada proceso y crear productos con una finalidad clara.
También creo que detrás de una buena fórmula debe existir honestidad: explicar qué contiene, cómo utilizarla y qué puede aportar dentro de una rutina de cuidado, sin promesas exageradas ni resultados garantizados.
Desde 2015 continúo aprendiendo, creando y haciendo crecer Naturaleza Orgánica con el mismo propósito que le dio origen:
acompañar el bienestar cotidiano mediante productos artesanales elaborados con dedicación, conocimiento y respeto por la naturaleza.